[Fuente: barrancooscuro.com]

En los años 90 aparece la legislación europea (aunque no llega a definir el vino ecológico), los organismos oficiales y suboficiales, entra la gran industria a por plusvalías, es decir, van a intentar ir a por ese mayor precio sin dar más calidad, entre otras cosas porque gran industria es sinónimo de producción masiva y eso es incompatible con la calidad y con el respeto al medio ambiente y a muchas otras cosas. Siempre se ha justificado el sobreprecio en el mayor coste que supone producir en ecológico lo cual no es del todo cierto (los pesticidas o las semillas transgénicas son muy caras). La diferencia de costes está sobretodo en los volúmenes que se mueven, la sobreproducción, la logística, las economías de escala. Y por supuesto los costes sociales y externalidades que se pagan entre todos. Eso es lo que abarata costes.
En las dos últimas décadas continúa la convergencia entre el modelo insostenible y el ecológico, ya hay grandes empresas elaborando productos con etiqueta ecológica, grandes cadenas de distribución vendiendo productos ecológicos con las exigencias de volumen, precio y estandarización que ello conlleva.
En el año 2010, ante una realidad fraudulenta que consiste en vender como vino ecológico el vino que simplemente se ha elaborado a partir de uvas de cultivo ecológico certificado, la Comisión de la Unión Europea ha intentado promulgar una regulación para poner un poco de orden pero ha tenido que desistir por las presiones de gobiernos e industria.
Bruselas retira su propuesta de nuevas reglas para el vino ecológico por falta de apoyos
Bruselas retira su propuesta para regular los vinos ecológicos
La UE no regulará el vino ecológico
El hecho de que no exista una regulación no quiere decir que no existan vinos ecológicos, lo que pasa es que ante la perversión del concepto y en línea con lo que ocurre en otros países europeos, los productores fieles a esa filosofía hemos preferido llamarlos “vinos naturales” y fundar la Asociación de Productores de Vinos Naturales.
