[Fuente: WinesFromSpain.com]

José Luís Ferrer, abuelo del actual director, fundó la bodega que lleva su nombre en el año 1931, una etapa difícil para la producción de vino en Mallorca, marcada además por la posterior guerra civil (1936-1939) y la economía de subsistencia de la posguerra. Aún así, la Bodega José Luís Ferrer se asentó sólidamente como pionera en la isla en la elaboración de vinos de crianza y afinamiento posterior en botella a partir de una selección de variedades de uva entre las que destacaba la autóctona Manto Negro. Una apuesta a la que se le unió la temprana política de ampliación de mercados en el exterior, llegando a situar sus vinos en países como Suiza o Reino Unido a partir de la década de los 50.
En 1964 la bodega perfeccionaría sus técnicas de elaboración de vino con la implantación del control de temperatura en el proceso de fermentación, algo de lo que también sería pionera en la isla. De igual forma, durante esta etapa la bodega continuó en su compromiso con las variedades autóctonas cultivando la uva blanca Moll, a partir de la que elaboraría el vino Blanc de Blancs de Binissalem manteniéndose como la única bodega por aquel entonces que producía y envejecía vino sin traerlo de la península, una práctica habitual en Mallorca en aquellos años.
